CUANDO LA DEMENCIA LLEGA A CASA

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Unos 50 millones de personas viven con demencia en el mundo y cada año se registran cerca de 10 millones de casos nuevos, subraya la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, esta entidad prevé que haya 82 millones de personas con demencia en 2030 y 152 millones en 2050.

Son las personas mayores quienes, principalmente, sufren demencia. Sin embargo, no se trata de una consecuencia inevitable del envejecimiento pues “muchos adultos mayores viven su vida entera sin presentar demencia”, destacan los especialistas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

CAMBIOS EN RUTINAS, ROLES Y ALGUNOS CONSEJOS.

La nueva situación implica cambios en las rutinas, los roles y las funciones dentro del entorno familiar.

“La familia tendrá que afrontar los cambios y alteraciones en el comportamiento y las reacciones del ser querido afectado, además de modificar las pautas de cuidado y comunicación a lo largo del proceso”, manifiesta Beatriz Canseco de la Rosa, psicóloga del Centro Cuarto de Contadores (https://www.cuartodecontadores.es/).

En este sentido, la psicóloga recuerda que la evolución progresiva de la enfermedad irá agravando los síntomas y la persona requerirá mayor atención y dedicación.

Según explica Canseco, para la familia, “los cambios más difíciles de aceptar son los relacionados con el comportamiento y la personalidad, así como las reacciones y conductas delirantes debido a episodios de pérdida de memoria. Además, es complicado afrontar que el familiar irá perdiendo sus facultades y capacidades, dejando de ser él mismo”, añade.

Por todo esto, la experta ofrece algunos consejos para los cuidadores de una persona con demencia.

  1. En primer lugar, recomienda tratar de conservar la autonomía del afectado en las actividades que aún es capaz de realizar por sí solo. “Hay que ir adaptando las ayudas necesarias a sus limitaciones y evitar las actitudes sobreprotectoras. Para ello es beneficioso establecer una rutina diaria, simplificar las instrucciones y habilitar los espacios”, apunta.
  2. Es aconsejable estimular a la persona con demencia con actividades cognitivas y de ocio que estén a su alcance.
  3. Es importante hacer partícipe de las conversaciones al familiar con demencia y mantenerle informado de los acontecimientos para evitar el aislamiento y la desconexión con el entorno. “No hay que hablar por él ni hablar de él como si no estuviera presente”, advierte.
  4. Los familiares han de adoptar una actitud flexible, paciente y cálida hacia la persona afectada. “Cuando se dirijan al enfermo deben usar un lenguaje sencillo con frases cortas y preguntas fáciles de comprender. Tienen que repetir la información con las mismas palabras y hacer uso de la comunicación no verbal”, detalla.
  5. Además de atender a la persona afectada, es muy importante que los familiares sepan cuidar de sí mismos.

Para ello, Canseco recuerda que debe haber unión y cooperación entre ellos. “Tienen que ser capaces de pedir ayuda, buscar apoyo o delegar algunas funciones entre los miembros de la familia. Es necesario que se concedan tiempo a sí mismos, cuiden de su descanso y preserven sus relaciones sociales”, concluye.

Por Purificación León// EFE/REPORTAJES

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